jueves, 30 de abril de 2020

LOS USOS DEL AGUA

LOS USOS DEL AGUA

Lee con atención el punto 4.1 “Los usos del agua”.


1. Escribe los usos consuntivos del agua.

2. Escribe los usos no consuntivos del agua.

3. Di cuáles de los siguientes usos del agua son consuntivos y cuáles no consuntivos:

  • Tomarse un refresco.
  • Bañarse en una piscina.
  • Navegar en barco.
  • Producir electricidad en un embalse.
  • Limpiar la casa

4. Haz el “Trabaja con la imagen de la Foto 10.

Lee ahora el punto 4.2 “Alteramos el agua”.
¿Recuerdas que en la atmósfera también se producía contaminación? La contaminación es un alteración de la composición original de algo, ya sea el mar, los ríos, el aire o el suelo. 

5. ¿Con que se puede contaminar el agua?

6. ¿Cómo crees que puede afectarle a los animales y plantas la contaminación del agua donde viven?

Finalmente, lee el punto 4.3 “Agotamos las reservas de agua”
Dice que si consumimos más agua de lo que la naturaleza produce las reservas de agua disminuirán y podrían llegar a agotarse.

7. ¿Piensas que ese problema del agotamiento de las reservas es igual en todos los países? ¿De qué dependerá que se produzca o no ese agotamiento del agua?

8. ¿Crees que el lugar donde vives podría tener problemas con la disminución de la cantidad de agua disponible? ¿Por qué?

miércoles, 29 de abril de 2020

LECTURA COMPRENSIVA

Lectura comprensiva nº 5 de 1ºESO

Lee detenidamente el texto y responde a las preguntas.

La villa era pequeña y cuadrada, plantada en su jardincito con aspecto rosáceo y arrogante. Las contraventanas, cuarteadas y despintadas por algunos sitios, habían adquirido al sol un delicado tono verde pastel. En el jardín, rodeado de altos setos de fucsia, los macizos de flores formaban complicados dibujos geométricos, delineados con cantos blancos. Del ancho justo de un rastrillo, los senderos de piedra blanca contorneaban trabajosamente macizos apenas mayores que un sombrero de paja: macizos en forma de estrella, de media luna, de triángulo o de círculo, rebosantes de enredadas madejas de vegetación salvaje. De los rosales caían pétalos como platos, rojos de fuego o blancos, lisos y satinados; las caléndulas, como constelaciones de hirsutos soles, contemplaban el paso de su progenitor por el cielo. A ras de suelo los pensamientos asomaban entre el follaje su rostro aterciopelado e inocente, y las violetas se inclinaban lánguidas bajo sus hojas acorazonadas. La tupida buganvilla que recubría el balconcillo de la fachada se adornaba festivamente de flores color magenta en forma de linterna. En la penumbra del seto de fucsia, mil inquietos capullos se estremecían expectantes. El aire cálido se espesaba con el aroma de cientos de flores marchitas, trayendo el murmullo amable y apacible de los insectos. Apenas vimos la villa, quisimos quedarnos; parecía estar aguardando nuestra llegada. Era como sentirse vuelto a casa.
Introducido de forma tan inesperada en nuestras vidas, Spiro tomó totalmente sobre sí el cuidado de nuestros asuntos. Era mejor, nos explicó, que él se encargara de las cosas, porque conocía a todo el mundo y se aseguraría de que no nos timasen.
—No se preocupes por nadas, señoras Durrells —gruño—; déjemelos todo a mí.
Así, era él quien nos llevaba de compras, y al cabo de una hora de rugidos y sudores conseguía que nos rebajaran en un par de dracmas el precio de un artículo. Venía a ser un penique; pero, según explicaba, no era por el dinero, sino por principio. Claro que había otra razón en el hecho de que, como a todo griego, le encantaba regatear. Fue Spiro quien, al enterarse de que todavía no había llegado nuestro dinero de Inglaterra, nos hizo un préstamo y se empeñó en ir a echarle un rapapolvo al gerente del banco por falta de organización. El que no fuera culpa del gerente no le arredró en absoluto. Fue Spiro quien pagó la cuenta del hotel, quien se agenció un carro para llevar nuestro equipaje a la villa, y él mismo fue quien nos condujo allí, con el carro cargado de vituallas que nos había comprado.
Pronto comprobamos que lo de conocer a todo el mundo de la isla, y que todos le conocieran a él, no era un simple farol. Dondequiera que parase el coche media docena de voces le llamaban por su nombre, y otros tantos gestos le invitaban a sentarse en las mesitas a la sombra y tomarse un café. Policías, campesinos y sacerdotes le saludaban al pasar; pescadores, tenderos y taberneros le recibían como a un hermano. «Ah, Spiro», exclamaban, y le sonreían afectuosamente como a un niño travieso pero irresistible. Respetaban su honradez, su belicosidad, y sobre todo admiraban su desdén y desparpajo típicamente griegos ante cualquier papeleo del gobierno. Al llegar, dos de nuestras maletas cargadas de ropa de casa y otras cosas habían quedado confiscadas en aduana bajo el curioso pretexto de ser mercancía. Así que, cuando instalados ya en nuestra villa surgió el problema de la ropa de cama, Mamá le contó a Spiro lo de los bultos detenidos en aduana, y le pidió consejo.
—¡Pero hombres, señoras Durrells! —bramó, rojo de ira—. ¿Cómo no me los dijo antes? Esos canallas de la aduanas. Mañana vamos y les darés para el pelos: los conozco a todos, y me conocen a mí. Déjemelos a mí: yo les darés para el pelos.
A la mañana siguiente llevó a Mamá al puesto de aduana. Con ellos fuimos todos, por no perdernos el espectáculo. Spiro irrumpió en el puesto como un oso enfurecido.
—¿Dóndes están las cosas de estos señores? —interrogó al obeso hombrecito de la aduana.
—¿Te refieres a sus cajones de mercancías? —preguntó el aduanero en su mejor inglés. 
—¿Y a ti qué te pareces? 
—Ahí están —admitió cautamente el aduanero. 
—Venimos a recogerlos —gruñó Spiro—; sácalos. 
Salió entonces en busca de alguien que ayudase a cargar los bultos, y al volver se encontró con que el aduanero, tras pedirle las llaves a Mamá, se disponía a levantar la tapa de una de las maletas. Con un rugido de cólera, Spiro se abalanzó a cerrarla de golpe, pillándole los dedos al desdichado.
—¿Para qué lo abres, hijos de puta? —preguntó, echando chispas.
El aduanero, sacudiendo la mano magullada, protestó de mal talante que era su deber examinar el contenido.
—¿Deber? —replicó Spiro displicentemente—. ¿Qué deber ni qué niño muertos? ¿Es tu deber atacar a los forasteros inocentes, eh? ¿Tratarlos como contrabandistas, eh? ¿A eso llamas tu deber?
Tras breve pausa para tomar resuello, Spiro agarró una gran maleta con cada manaza y se dirigió a la puerta. Allí se detuvo y, volviéndose, disparó una salva de despedida.
—Nos conocemos, Christaki: a mí no me vengas con historias del deber. Me acuerdos cuando te multaron doce mil dracmas por dinamitar pescados. A mí ningún criminal me tienes que hablar de deber.
Regresamos de la aduana victoriosos, con todo el equipaje intacto y sin mirar.
—Esos canallas se creen que es suyas la islas —fue el comentario de Spiro. Parecía no darse cuenta de que su manera de actuar respondía a idéntico supuesto.
Una vez tomado el mando, Spiro se nos pegó como una lapa. De taxista había pasado en pocas horas a ser nuestro defensor, y a la semana era ya nuestro guía, filósofo y amigo personal. Convertido en un miembro más de la familia, apenas había cosa que hiciéramos o proyectamos en la que él no estuviera metido de algún modo,siempre estaba presente con sus gruñidos y su voz de toro, arreglando nuestras dificultades, diciéndonos cuanto se debía pagar por cada cosa, vigilando nuestras actividades e informando a Mamá de todo lo que según él debía saber. Este angelote moreno y feo nos cuidaba con tanta ternura como si fuéramos niños ligeramente retrasadillos. A Mamá la adoraba francamente, y dondequiera que estuviésemos se dedicaba a pregonar sus alabanzas, con gran bochorno por su parte.
—Ya pueden tener cuidados con lo que hacen —nos decía, frunciendo el ceño con severidad—, no vayan a disgustar a su mamas.
—¿Y eso por qué, Spiro? —protestaba Larry, simulando su asombro con maestría—. Nunca se ha preocupado de nosotros; ¿a santo de qué vamos a tenerla en cuenta?
—Carambas, señorito Larrys, no haga esas bromas —decía angustiado Spiro.
—Es la pura verdad, Spiro —añadía muy serio Leslie—, no es una madre nada buena, ¿sabe?
—Nos diga eso, nos diga eso —bramaba Spiro—. Válgames Dios, si yo tuvieras una madre así correrías todas las mañanas a besarles los pies.
Entre tanto nos instalamos en la villa, cada cual organizándose y adaptándose al entorno a su manera. Margo, por el simple hecho de tomar el sol en los olivares enfundada en un bañador microscópico, había reunido a una ardiente banda de apuestos jóvenes campesinos que como por arte de birlibirloque surgían de un paisaje aparentemente desierto cada vez que se le acercaba una abeja o pretendía correr la tumbona. Mamá se sintió obligada a señalar que los dichos baños de sol le parecían un poco imprudentes.
—Además, querida, ese bañador no cubre mucho, ¿no crees? —añadió.
—Oh, Mamá, no seas tan anticuada —dijo impaciente Margo—. Además, de algo hay que morirse. Observación tan desconcertante como cierta, que bastó para silenciar a Mamá.
Para meter en la villa los baúles de Larry había hecho falta que tres robustos mocetones del campo se pasaran media hora sudando y resoplando, mientras el propio Larry bullía a su alrededor dirigiendo la operación. Uno de los baúles era tan grande que hubo que izarlo desde una ventana. Una vez acomodados, Larry pasó un día feliz vaciándolos, y su cuarto quedó tan atestado de libros que era casi imposible entrar o salir de él. Rodeado de murallas de volúmenes por todo el perímetro externo, Larry se pasaba el día allí dentro con su máquina de escribir, sólo emergiendo soñolientamente a las horas de comer. A la segunda mañana apareció en un estado de irritabilidad extrema, porque un campesino había dejado el burro atado junto al seto. Intermitentemente el animal estiraba el cuello para soltar un rebuzno lúgubre y prolongado.
—¡Qué me decís de esto! ¿No tiene gracia que las generaciones venideras se vean privadas de mi obra simplemente porque a un palurdo idiota no se le ocurre mejor cosa que atarme esa bestia inmunda debajo de la ventana? —preguntó Larry.
—Sí, querido —dijo Mamá—. Si tanto te molesta, ¿por qué no te lo llevas a otro sitio?
—Mi querida madre, no esperarás que pierda el tiempo persiguiendo burros por los olivares. Le tiré un folleto de Christian Science; ¿qué más quieres que haga?
—El pobrecito está atado. No pretenderás que se desate él solo —dijo Margo.
—Debería estar prohibido aparcar esas bestias nauseabundas cerca de las casas. ¿No puede bajar alguno de vosotros a llevárselo?
—Anda, ¿y por qué? A los demás no nos molesta —dijo Leslie.
—Eso es lo malo de esta casa —dijo Larry amargamente—. Nadie echa una mano, nadie tiene consideración para con los otros.
—Tú sí que no tienes consideración con nadie —dijo Margo.
—Y todo por tu culpa, Mamá —continuó Larry con austeridad—. No nos deberías haber criado tan egoístas.
—¡Lo que hay que oír! —exclamó Mamá—. ¡Jamás hice tal cosa!
—Pues no pudimos hacernos así de egoístas sin una mínima instrucción —dijo Larry.
Al final, Mamá y yo desatamos el burro y nos lo llevamos a un trecho más abajo de la cuesta.
Mi familia y otros animales
Gerald Durrel


  1. ¿Qué flores hay en el jardín de la villa?

  1. ¿Cómo es la descripción de Spiro?

  1. ¿Cómo hubo que transportar el equipaje de Larry hasta su habitación?

  1. ¿Qué le molestó a Larry posteriormente?

martes, 28 de abril de 2020

CICLO DEL AGUA III


REPASEMOS EL CICLO DEL AGUA

Cuando hiciste el experimento de la planta, cogiste una maceta, la regaste, la envolviste en un plástico y la pusiste al sol.

Al cabo del poco tiempo pudiste observar que el plástico se empañaba. Ahí se estaba dando la EVAPORACIÓN DEL AGUA, es decir el paso de agua a vapor de agua (lo mismo que cuando nos duchamos y vemos la nube que se forma en el cuarto de baño). 

Más tarde, cuando se enfría ese vapor pasa a agua líquida otra vez. En el plástico observamos primero pequeñas gotitas de agua que comienzan a desplazarse hacia abajo y forma hilillos de agua que terminan mojando todo el plástico, es la CONDENSACIÓN.


1. Hemos dicho que cuando nos duchamos se forma una nube en el cuarto de baño. Al cabo del rato la nube se ha disipado ¿Qué vemos entonces en el espejo? ¿Qué cambio de estado se ha producido?

Pasa algo parecido cuando echamos nuestro aliento al cristal de una ventana de casa o de una ventanilla del coche. Muchos aprovecha para dibujar un corazón y poner unas iniciales. Pero el corazón termina deformándose.


2. Podrías describir los cambios de estado que se producen cuando hacemos eso de echar nuestro aliento a una ventana desde cerca?


Hemos dicho que el agua que se evapora no precipita en el mismo sitio. En muchas ocasiones, la masa de nubes cargada de vapor de agua no se convierte lluvia hasta que no llega al continente.


3. ¿Por qué ocurre esto y cae tanta agua en los continentes?

No es fácil, piénsalo, reflexiona y en una entrada posterior lo hablamos.
Otra cosa, hemos dicho también que parte del agua que cae en la tierra se infiltra hacia abajo formando aguas subterráneas.


4. ¿Crees que todo tipo de suelo permite igual de fácilmente que el agua penetre? Compara un suelo hecho de arena y otro hecho de arcilla ¿Cuál será más idóneo para la infiltración?


5. Por último ¿Hasta donde crees que llegará el agua que se infiltra? ¿Llegará al centro de la Tierra?

lunes, 27 de abril de 2020

EL CICLO DEL AGUA II

EL CICLO DEL AGUA

¿Pudiste hacer el experimento de la planta cubierta con el plástico? ¿Qué tal salió? ¿Qué observaste?
Vamos a trabajar ahora este fenómeno. 
El agua del planeta no se está quieta, aunque lo parezca. 
CAMBIA DE ESTADO con mucha frecuencia, sobre todo pasa de líquido a gas (EVAPORACIÓN) y de gas a líquido (CONDENSACIÓN). A veces pasa de líquido a sólido (SOLIDIFICACIÓN) y de sólido a líquido (FUSIÓN).

  1. Pon el nombre a los siguientes cambios de estado:
    • Agua que se convierte en hielo.
    • Vapor de agua que se convierte en agua líquida.
    • Hielo que se convierte en agua.
    • Agua que se convierte en gas.

El agua en la Naturaleza  no para de convertirse de un estado a otro. Esos movimientos del agua y sus cambios de estado constituyen lo que se llama CICLO DEL AGUA, que está esquematizado en el esquema de la página 187.
Analicemos cada apartado de este Ciclo del agua:
El agua de los mares, océanos y ríos se evapora, es decir, se convierte en vapor de agua que pasa a la atmósfera. No hace falta que hierva a 100ºC ¿Hierve el agua de la ropa cuando la tendemos? No, y sin embargo se evapora. También nosotros evaporamos parte de nuestra agua cuando sudamos y las plantas cuando transpiran. Todos estos procesos son una EVAPORACIÓN que va de la hidrosfera y la biosfera a la atmósfera. Cuanto más seca esté la atmósfera habrá más evaporación y cuanto más húmedad haya, menos evaporación.

2. ¿Dónde habrá más evaporación, en un desierto o en Casablanca?

Vayamos ahora al paso contrario, la CONDENSACIÓN del vapor de agua. Esto ocurre cuando dicho vapor de agua se enfría. Las nubes se forman así, el vapor de agua sube hacia arriba y se va enfriando. Se forman poco a poco pequeñas gotitas de agua que se van haciendo cada vez más grande hasta que pesan tanto que caen al suelo: LA LLUVIA. Cuando se enfrían más arriba, en vez de gotas de agua forman copos de nieve. Si se enfría muy deprisa forma granizo. Todas estas precipitaciones devuelven a la superficie terrestre el agua que se evaporó en su momento.
Pero el agua no cae exactamente en el mismo punto donde se evaporó. El máximo de evaporación es en los océanos y mares porque allí hay mucha agua. Las nubes que se forman, se mueven con el viento y con la Tierra en general y se enfrían en otro sitio, por ejemplo encima de los continentes, de las masas terrestres. Allí hay más altura y por lo tanto más frío para que se dé la condensación y con ello la precipitación.
Queda la última parte del Ciclo del agua. Cuando las precipitaciones caen en las montañas y llanuras, una parte se infiltra hacia abajo del suelo y forma las AGUAS SUBTERRÁNEAS. Otra parte comienza a desplazarse cuesta abajo: RÍOS, AGUAS SALVAJES Y TORRENTES, hasta llegar finalmente al mar. Se cierra así este ciclo.

3. Haz los tres ejercicios del “Comprende, piensa e investiga de la página 186.

4. Lee ahora la página 186 de un tirón y comprueba que has comprendido todo lo que se dice.

FELIZ RAMADÁN

Esta entrada tiene dos objetivos: el primero desearos un feliz mes de Ramadán

RAMADÁN MOUBARAK

El segundo es avisaros de que ya está abierta la plataforma Moodle para la asignatura de Biología y Geología. En principio seguiremos trabajando con este blog para introducir nuevos contenidos y utilizaremos el blog para otros fines. De momento, encontraréis un foro y una TAREA NUEVA. A través de dicha plataforma me podréis entregar en el plazo establecido las actividades que habéis ido haciendo estas semanas atrás. 

jueves, 16 de abril de 2020

EL CICLO DEL AGUA I

Hemos llegado a la última entrada de este bloque de clases para dar paso a las vacaciones a partir del próximo fin de semana. No quisiera dejaros sin más, aprovechando que lo que tenemos que analizar a la vuelta es, nada más y nada menos que "El ciclo del agua". Por eso os propongo comenzar con la experiencia que nos plantea el libro en la página 187.

En efecto, se trataría de que realizarais, siempre que tengáis posibilidad para ello, el "Trabaja con la imagen", en la que se coge una maceta y se cubre con un plástico después de regarla para ver qué pasa. La Ciencia se ha hecho en los laboratorios y observando la Naturaleza. Os toca ahora ser un poco científicos.

Si en casa tenéis la posibilidad de utilizar una maceta, no hace falta que sea muy grande, la adoptáis por unas horas y la regáis. Seguidamente la cubrís por completo con un plástico y la observáis cada diez minutos, anotando los cambios que se van dando.

Esa es la fase de experimentación, luego viene la más interesante, la de interpretación. Sería como jugar a los detectives, a haceros preguntas de por qué ha pasado lo que estáis observando.

¿Sois capaces de haceros las preguntas necesarias? ¿Y de acertar con las respuestas correctas? No tengo dudas de que sí que sois capaces.

Podéis hacer variantes de la misma experiencia con frutas o verduras que tengáis en casa ¿será lo mismo que las guardéis dentro de un plástico que al aire libre? Hazte preguntas, busca formas de comprobar si tus sospechas son ciertas o no: INVESTIGA



Por otra parte, quisiera desearos un feliz tiempo de vacaciones la semana que viene. Ya sé que estamos confinados y no podemos viajar, ni siquiera salir a la calle, pero eso no quita para que podamos disfrutar de la vida y de nuestras familias. Además, con este esfuerzo de estar en casa,  estamos contribuyendo a vencer al maldito SARS CoV2, que así es como se llama el coronavirus, para que no siga produciendo la enfermedad conocida como COVID 19 que está haciendo tanto daño a mucha gente.

Un abrazo virtual y nos vemos a la vuelta, el lunes 27 de abril, para seguir trabajando con el agua.

miércoles, 15 de abril de 2020

LECTURA COMPRENSIVA

Como todas las semanas, aquí os dejo otro fragmento de la obra de Gerald Durrel "Mi familia y otros animales". Espero que os guste. ¡Ah! No olvidéis responder a las preguntas. Buena lectura.

Lee detenidamente el texto y responde a las preguntas.

Arriba, Margo se hallaba en un estado de semi— desnudez, regándose de desinfectante en grandes cantidades, y Mamá pasó una tarde agotadora, obligada a examinarla cada dos por tres en busca de síntomas de las enfermedades que Margo se sentía segura de estar incubando. Para mayor desasosiego de Mamá, la «Pensión Suisse» resultó estar situada en la carretera que conducía al cementerio local. Sentados en nuestro balconcito a la calle, una sucesión aparentemente interminable de entierros desfilaba ante nosotros. Obviamente para los habitantes de Corfú lo mejor de un duelo era el entierro, pues cada uno de ellos parecía más elegante que el anterior. Los coches, decorados con metros y metros de crepé morado y negro, iban tirados por caballos tan envueltos en plumas y gualdrapas que era prodigioso que pudieran moverse. Seis o siete de tales coches, ocupados por los integrantes del duelo en plena aflicción desatada, precedían al cadáver. Éste llegaba en otro vehículo semejante a un carro, colocado en un ataúd tan grande y lujoso que más parecía una enorme tarta de cumpleaños. Los había blancos, con adornos morados, encarnados y negro—azul oscuro; otros eran negros y relucientes, con complicadas filigranas de oro y plata trenzadas profusamente en torno, y asas brillantes de latón. Yo no había visto nada igual de multicolor y atractivo. Así, decidí, es como había que morirse, con caballos enlutados, toneladas de flores y una horda de parientes tan satisfactoriamente afligidos. Apoyado en la barandilla del balcón contemplaba uno a uno los ataúdes que iban pasando, absorto y fascinado.
Con cada duelo, a medida que el murmullo de las lamentaciones y el golpeteo de los cascos se perdía a lo lejos, Mamá mostraba mayor agitación.
—Seguro que es una epidemia —exclamó al fin, oteando la calle con nerviosismo. 
—Tonterías, Mamá; no dramatices —dijo Larry alegremente.
—Pero querido, tantos... no es natural.
—Morirse es lo más natural del mundo... La gente se muere todo el rato.
—Sí, pero no caen como chinches a menos que suceda algo.
—A lo mejor es que los van guardando para enterrarlos en lotes —sugirió cruelmente Leslie.
—No seas necio —dijo Mamá—. Seguro que es por culpa de los desagües. esos sistemas no pueden ser sanos para nadie.
—¡Dios mío! —dijo Margo con voz sepulcral—, entonces me figuro que ya lo habré pescado.
—No, no, hija; no tienes por qué —dijo Mamá vagamente—; puede ser que no sea contagioso.
—No sé cómo va a haber una epidemia si no es de algo contagioso —observó lógicamente Leslie.
—De cualquier forma —dijo Mamá, evitando meterse en discusiones médicas—, creo que deberíamos informarnos. ¿Por qué no llamas a las autoridades de sanidad, Larry?
—Lo más probable es que aquí no haya autoridades de sanidad —apuntó Larry—, y aunque las hubiera, dudo que me lo fueran a contar.
—Bueno —dijo Mamá tajante—, pues nada. Tendremos que mudarnos. Hay que salir de la ciudad. Tenemos que encontrar una casa en el campo inmediatamente.
A la mañana siguiente salimos a la caza de casa en compañía del señor Beeler, el guía del hotel, un hombrecito gordo de mirada servil y mejillas sudorosas. Cuando partimos iba muy animado, porque no sabía lo que le esperaba. Nadie que no haya pasado por la experiencia podría imaginarse lo que es buscar casa con mi madre. Entre nubes de polvo recorrimos de punta a punta la isla, mientras el señor Beeler nos presentaba una villa tras otra en una impresionante variedad de tamaños, colores y emplazamientos, y Mamá sacudía enérgicamente la cabeza ante todas ellas. Inspeccionada la décima y última villa de la lista del señor Beeler, Mamá de nuevo sacudió la cabeza. Hecho migas, el señor Beeler se sentó en los escalones y se enjugó el rostro con un pañuelo.
—Múdame Durrell —dijo por fin—, le he mostrado todas las villas que conozco, y ninguna le agrada. Múdame, ¿qué es lo que usted quiere? ¿Qué les pasa a estas villas?
Mamá le contempló asombrada.
—¿Es posible que no se haya dado usted cuenta? —preguntó—. Ni una sola tenía baño.
El señor Beeler se la quedó mirando con ojos desorbitados.
—Pero Madame —sollozó con auténtica angustia—, ¿para qué quieren tener un baño...? ¿No les basta con el mar?
Regresamos al hotel en silencio.
Ya al día siguiente Mamá había decidido alquilar un coche y salir a buscar casa por nuestra cuenta. Estaba convencida de que en algún rincón de la isla se ocultaba una villa con baño. Los demás no compartíamos su opinión, por lo que fue a un grupo algo irritable y rezongón al que llevó en rebaño hasta la parada de taxis de la plaza mayor. Los taxistas, advirtiendo nuestro aspecto de ingenuos, corrieron de sus coches a congregarse a nuestro alrededor como una bandada de buitres, cada uno intentando vociferar más alto que sus compatriotas. Sus voces subían de tono, sus miradas relampagueaban, se agarraban del brazo enseñándose los dientes, y al fin se abalanzaron sobre nosotros como dispuestos a hacernos picadillo. En realidad, aquello no era sino el más leve de los posibles altercados, pero no conociendo el temperamento griego nos parecía estar en peligro de nuestras vidas.
—¿No puedes hacer algo, Larry? —chilló Mamá, soltándose a duras penas de las zarpas de un enorme taxista.
—Diles que les denunciarás al cónsul británico —sugirió Larry, alzando la voz sobre el estruendo.
—No seas tonto, hijo —dijo Mamá sin aliento—. Explícales que no entendemos.
Con sonrisilla forzada, Margo pasó a la brecha. —Nosotros ingleses —gritó a los gesticulantes taxistas—; nosotros no entender griego.
—Como me vuelva a empujar ese tío, le salto un ojo —dijo Leslie, todo sonrojado.
—Vamos, vamos, querido —jadeó Mamá, luchando aún con el taxista que la propulsaba vigorosamente hacia su coche—; no lo hará con mala intención.
En ese instante todo el mundo enmudeció del susto ante una voz que resonó sobre el tumulto, una voz profunda, rica y vibrante, el tipo de voz que uno esperaría oír a un volcán.
—¡Joy! —rugió la voz—, ¿por qués no tienen alguien que hables su propio idiomas?
Volviéndonos, vimos un Dodge antiguo aparcado junto al bordillo, y sentado al volante a un individuo bajito, con pinta de barril, manos como jamones y una cara grande, coriácea y ceñuda bajo la gorra de visera caída al desgaire. Abrió la puerta del coche, se irguió sobre el asfalto, y vino hacia nosotros contoneándose como un pato. Detúvose entonces, con ceño aún más feroz, y pasó revista al grupo de taxistas silenciosos. —¿Les han molestados? —preguntó a Mamá. —No, no —mintió ella—; es que nos costaba trabajo entenderles.
—Ustedes necesitan alguien que hables su propio idiomas —repitió el recién llegado—; esos canallas... si me permiten que hable así... timarían a su propia madres. Permítanmes un minuto que les despaches.
  Descargó sobre los taxistas una parrafada de griego que casi les levantó en vilo. Ofendidos, gesticulantes, iracundos, este hombre extraordinario les fue acosando hasta sus coches. Tras una última y a todas luces insultante parrafada en el mismo idioma, volvióse nuevamente a nosotros.
—¿Dóndes quieren ir? —preguntó, casi con fiereza.
—¿Puede llevarnos a buscar una villa? —preguntó Larry.
—Claro. Les llevos a cualquier sitio. Donde ustedes quieran.
—Estamos buscando —afirmó Mamá— una villa con baño. ¿Sabe usted de alguna?
El hombre reflexionó como una gran gárgola morena, retorcidas sus negras cejas en un nudo de meditación profunda.
—¿Baños? —dijo—. ¿Ustedes quieren un baños?
—Ninguna de las que hemos visto hasta ahora lo tenía —replicó Mamá.
—Oh, yo sés de una villa con baños —dijo el hombre—. Me preguntabas si sería bastantes grande para ustedes.
—¿Podría llevarnos a verla, por favor? —preguntó Mamá.
—Claro, yo les llevos. Suban al autos.
Trepamos al espacioso coche, y nuestro chófer acomodó su masa tras el volante y arrancó con un estrépito terrorífico. Como una exhalación atravesamos los tortuosos arrabales del pueblo, sorteando felizmente los burros cargados, los carros, los corrillos de campesinas y os innumerables perros, anunciando nuestro paso con bocinazos atronadores. Entre tanto, nuestro chofer aprovechaba la oportunidad para darnos conversación, vez que se dirigía a nosotros retorcía hacia atrás la cabezota para observar nuestras reacciones, y el coche iba dando bandazos de un lado a otro de la carretera como un vencejo borracho.
—¿Ustedes ingleses? Lo suponía... Ingleses siempre quieren baños... Yo tengos baño en mi casa... mi nombre es Spiro, Spiro Hakiaopulos... todos me llaman Spiro Americano por haber vividos en América... Sí, estuve ocho años en Chicago... Allí es donde aprendís mi bueno inglés... Marches allí a hacer dineros... Y a los ocho años me dijes, «Spiro», dijes, «ya ganastes bastantes...» así que me volví a Grecia... me trajes este coche... el mejor de la islas... nadies más tiene un coche como éste... Todos los turistas ingleses me conocen, todos preguntan por mí cuando vienen... Saben que yo no les timares... Me gustan los ingleses... son las mejores gentes... Ses lo aseguros, si yo no fuera griego me gustaría ser inglés.
Corríamos por una carretera blanca cubierta de un estrato de polvo sedoso que se alzaba como una hirviente nube a nuestro paso, toda ella flanqueada de chumberas formando una empalizada de placas verdes hábilmente apoyadas unas en otras, salpicadas de bolas de rojo fruto. Dejamos atrás viñedos en los que las pequeñas y achaparradas cepas se vestían de un encaje de hojas verdes, olivares cuyos troncos horadados nos dirigían mil muecas sorprendidas desde su oscura sombra, y listados cañaverales que agitaban sus hojas como una multitud de banderitas verdes. Al fin coronamos a toda marcha una colina, y Spiro pisó el freno deteniendo el coche en medio de una niebla de polvo.
—Hemos llegados —dijo, apuntando con su carnoso dedo índice—; ésa es la villa con baños, como ustedes querían.
Mamá, que durante todo el trayecto había venido con los ojos firmemente cerrados, los abrió ahora cautelosamente y miró. Spiro apuntaba hacia una suave curva de la colma asomada sobre el mar brillante. La colina y los valles circundantes formaban como un edredón de olivares, reluciente como un pez allí donde la brisa movía las hojas. A media pendiente, protegida por un grupo de altos y esbeltos cipreses, asomaba la villa, como una fruta exótica rodeada de verdor. Los cipreses cabeceaban levemente en la brisa, diríase que afanados en pintar el cielo aún más azul para nuestra llegada.
Mi familia y otros animales
Gerald Durrel


  1. ¿Por qué la madre propuso que se llamara a las autoridades sanitarias?
  2. ¿Qué problema le encontraba la madre a las casas que veía?
  3. ¿Qué dirías de la forma de hablar de Spiro Hakiaopulos?
  4. Describe el lugar al que llegan finalmente?

lunes, 13 de abril de 2020

¿AGUA DULCE?

Continuamos con las páginas 184-185

Nos quedó pendiente la imagen de "Qué curioso". Obsérvala un momento. Seguro que has visto este paisaje en Marruecos. Se trata de los llamados "Bad Lands" con cárcavas y barrancos. Son lugares de clima muy seco que tienen las montañas como "partidas". Esto lo ha hecho el agua.

1. ¿Cómo puede ser que lo haya hecho el agua si hemos dicho que se trata de climas secos?

Curioso verdad, investigad el tema. En cualquier caso, en la siguiente entrada os lo diré. Paciencia.

2. Vamos ahora a la página 185 y observa el experimento que se propone. Lee con atención todo el proceso y responde a las preguntas que se hacen.

En efecto, el agua de un río no es dulce, porque no tiene azúcar, tiene sales como el agua del mar pero tiene mucha menos cantidad. Muchos piensan que dulce es lo contrario de salado, pero no es verdad ¿no? ¿por qué no es verdad?

3. ¿Por qué dulce no es lo contrario de salado?

4. Responde a las actividades finales de la página 185 del "Comprende e investiga"

domingo, 12 de abril de 2020

DISTRIBUCIÓN DEL AGUA EN LA TIERRA

RECUERDA QUE LOS PÁRRAFOS EN COLOR AZUL SON ACTIVIDADES

El agua cubre un 71% de la superficie de la Tierra. Eso es mucha agua ¿verdad?

Sin embargo en el mundo tenemos problemas con el agua, muchos países sufren sequías y pérdidas económicas graves por falta de agua ¿Por qué será esto si acabamos de decir que hay tantísima agua?

En efecto, el problemas es la DISTRIBUCIÓN DEL AGUA. Distribuir es repartir y esta distribución del agua que vamos a estudiar lleva consigo que la inmensa mayoría de la misma no sea apta para el consumo humano.

1. Observa el esquema de la foto 9 "Distribución del agua en la Tierra". Verás que hay un diagrama de sectores de color verde del que sale una cuña de 3% de color amarillo. Ese 3% se reproduce en otro diagrama de sectores amarillo en el que hay un 1% azul de aguas superficiales: ríos, torrentes, lagos... y de ese 1% sacan otro diagrama de sectores azul en el que se vuelve a distribuir ese agua en lagos, ríos, vapor de agua, seres vivos y humedad del suelo.

 Si queremos calcular cuánta agua hay en todas las aguas subterráneas del planeta en relación al agua total de la Tierra 

Sería un 20% del 3% del 3%. Esto es 20/100 x 3/100  = 60/10000 = 6/1000

Se estima que en la Tierra hay 1,386 . 1018 litros de agua en total, por tanto la cantidad de agua subterránea sería:

6/1000  .   1,386 . 1018 litros  =  8,316  .  1015 litros


Te propongo un problema de Matemáticas. Ya sé que estamos en Ciencias Naturales pero los biólogos y los geólogos usan mucho las Matemáticas también. 

2. ¿Sabrías calcular los litros de agua que hay en todos los seres vivos si el agua total de la Tierra? 

3. ¿Y en todos los lagos de la Tierra?

Trabajar con exponentes es muy complejo y engañoso. Parece como que 1018 es similar a 1015 ; total, por una diferencia de 3. Sí, pero esa diferencia en el exponente significa 1000 veces más la primera cifra que la segunda y de una cantidad muy grande (hablamos de billones y trillones). 

Como ejemplo podemos poner el dinero. Supongamos que tenemos un millón de euros 106 . Tener 10 veces un millón de euros es tener 10 millones de euros y en el exponente sólo sería aumentar una cifra: 107 pero pasaríamos de tener un millón de euros a tener 10 millones de euros, no es poca esa subida en nuestra riqueza ¿no os parece?

Pensad que estamos hablando de exponentes mucho mayores de  1015   1018


Volvamos al libro. El 97% del total del agua de la superficie terrestre está salada, lo que la hace muy difícil de utilizar por los seres humanos para su consumo. 

Pero para muchos seres vivos es su hábitat natural: muchos peces, crustáceos, moluscos, etc. Gracias a que el agua se enfría y se calienta más despacio que las rocas, donde hay grandes masas de agua (océanos y mares) las temperaturas son menos extremas.

Nos queda un 3% para las aguas continentales que se llaman también dulces pero no porque tengan sabor dulce, hemos dicho que el agua es insípida, sino porque no son saladas como las del océano.
Pues de esa cantidad, el 79% está en forma de hielo en los glaciares y casquetes polares, es decir, tampoco la podemos usar fácilmente. Nos queda un 21% del 3%.

De esa cantidad tenemos fácil acceso a buena parte del 1% de aguas superficiales: ríos y lagos, pero en todos los sitios de la Tierra no hay ríos y lagos. 

Bueno, pero hay una parte accesible en muchos lugares de la Tierra: las aguas subterráneas, que son un 20% del 3%. Pero buena parte no es accesible tampoco, están debajo de la Tierra, y hay que hacer pozos, muchas veces profundos, para acceder a ella.

Creo que podemos comenzar a comprender por qué el acceso al agua no es tan fácil como parece

4. Elaborara un esquema en una hoja donde se vea claramente la distribución del agua en la Tierra y sus porcentajes correspondientes, según los diagramas de sectores que hemos estudiado.














viernes, 10 de abril de 2020

PROPIEDADES DEL AGUA

Seguimos con la Foto 7, en la página 183.

El agua es una molécula que está hecha por dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno, por eso su fórmula química es H2O.

Habrás visto que el agua del mar tiene un color azul y el de algunos ríos parece marrón o verdoso. Incluso que dependiendo de los días el color de una misma masa de agua cambia y tiene tonos diferentes. El agua es incolora, es decir no tiene color propio, sino que depende de las sustancias que lleva suspendidas y refleja determinadas longitudes de onda de luz según las circunstancias.

Tampoco el agua sabe a nada, por eso es insípida, ni huele a nada concreto, es inodora.

Pues vaya sustancia rara que es el agua. Rara sí, ya lo creo, pero importante para el planeta y para la vida.

Otra propiedad del agua es que tiene una alta capacidad para disolver otras sustancias: sales de todo tipo, azúcares, proteínas, gases. Eso significa que puede transportarlas fácilmente. 

El agua se calienta y se enfría más lentamente que las rocas, que la arena y que lo que forma el resto de la superficie terrestre. Eso significa que su temperatura varía menos, almacenando calor más tiempo. Por eso en los sitios donde hay mar las temperaturas son menos extremas que en el interior o que en el desierto (donde no hay agua).

¡Aha! y llegó el momento de responder a la pregunta que os hacía el miércoles ¿Por qué se rompe una botella de cristal llena de agua cuando se mete en el congelador y se convierte en hielo? 
Pues bien, eso ocurre porque el agua aumenta de volumen cuando se hace hielo. Eso se dice en física que es porque la densidad del agua líquida es menor que la del hielo por lo que el hielo flota en el agua y no al revés. Cosa rara, os lo puedo asegurar, no le pasa a las demás sustancias

Actividades

1. Haz el "Comprende, piensa e investiga" de la página 183.

2. Mi amigo Salah me ha contado lo siguiente:
Si tuviera que decir dónde he pasado más frío en mi vida diría que fue en una noche que pasé en el desierto de Merzouga. Esa mañana tuvimos 30ºC durante el día, pero fue ponerse el Sol y comenzar a pasar frío de una forma intensa. ¿Podrías explicar por qué le ha pasado eso a Salah?